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Manteca de karité

December 8, 2017

Si hay un producto que me gusta especialmente es la manteca de karité (Butyrospermum parkii butter ). Después de muchos años usándola para cuidar la piel de cara y cuerpo y el cabello, cada día me gusta más.

Como ya sabréis la manteca de karité proviene de las nueces del árbol de karité, un árbol originario del África central y occidental y cuyo nombre significa "árbol de mantequilla".

 

 

Esta manteca, que es bastante estable y poco sensible a la oxidación, se utiliza principalmente pura y sin refinar y es comestible, en muchas regiones de África se ha utilizado durante siglos para cocinar y otros usos incluidos los cosméticos. De hecho hace poco escuché, que ante la sobre-explotación del aceite vegetal de palma, se estaba contemplando la opción de sustituir éste en la industria alimentaria por manteca de karité (este tema de los aceites vegetales en esta industria da para muchas entradas, pero hoy no es el momento)

 

 

También la encontráis refinada para uso cosmético y también me apunto en la lista de  pendientes, una entrada sobre este el tema de los procesos de refinado de esta manteca que tiene su miga, ok?

 

Pero es que hoy sólo quiero hablaros de sus propiedades, ¡que no son pocas!. Y es que aunque ahora voy a intentar ser más activa en el blog y subir más entradas y contenidos, no quiero que sean “posts” súper largos y muy densos. Siguiendo mi filosofía de “menos es más” voy a intentar ser breve y directa.  ¿Lo conseguiré? Pues no lo sé, porque las que me conocéis sabéis que suelo “divagar” mucho.

 

Antes de empezar con sus propiedades, quiero mostraros su perfil lípidico porque mola mucho y de esta manera la podréis entender mejor. 

 

Fracción Saponificable:
Principales ácidos grasos esenciales poli-insaturados: ácido linoleico (C18: 2): 4 a 9%

Principales ácidos grasos mono-insaturados: ácido oleico (C18: 1): 42 a 49%

Principales ácidos grasos saturados: ácido palmítico (C16: 0): 3-7% - ácido esteárico (C18: 0): 40 a 47%

Fracción Insaponificable: 6 - 10%


Su composición le hace un ingrediente con todas estas propiedades; es hidratante, protectora, calmante, estimula la regeneración celular y se dice y se cuenta que también estimula la producción de colágeno y elastina, es antioxidante, cicatrizante...y muchas cosas más terminadas en "-ante" menos pedante y cambiante. Vamos a ver las principales;

 

  • Es un gran humectante que nos ayuda a mantener la hidratación de la piel. Las chicas que habéis venido a mis talleres conocéis bien los mecanismos que tiene la piel para mantener la hidratación y como los aceites vegetales y mantecas, en concreto la parte saponificable de estos, nos ayudan a equilibrar y mejorarlos. Las que no, no os preocupéis en breve subiré entrada.

  • Es un buen protector. Ya sabéis que las necesidades de la piel son limpiar, hidratar, proteger y lo que yo llamo “suplementar”. Es muy importante proteger la piel de las agresiones externas; climáticas, ambientales, etc. En épocas de frío y viento, la manteca de karité debido a su composición, protegerá tu piel de ambos. También protege del sol, pero ojo con este tema (del que también espero subir una entrada en breve) que una manteca o un aceite vegetal “proteja” del sol porque presente un ligero filtro solar, no quiere decir que la puedas sustituir como protector solar para tus días de playa, entendiéndose estos como esos días en los que gente se vuelve loca y se va a la playa durante horas, dándolo todo y sin una correcta adaptación al sol. Yo no soy partidaria de hacer estas cosas y evito ir a la playa a “darlo todo” durante horas, y mucho menos si no lo he "tomado" apenas durante el año (que no es el caso, porque yo en otoño, primavera e invierno tomo el sol como una leona en la sábana) Yo con el sol tengo una relación creo que buena y estable (mucho mejor que la que tengo con los hombres y además más larga...) en la que por suerte, por el sitio en el que vivo, puedo “aprovecharme de él” todos los días unos 15-20 minuticos, que en verano serían los primeros rayitos de sol o los últimos (porque en Madrid en pleno julio, ponte tú a tomar el sol a las 3 de la tarde...), y obtener eso tan importante que es la vitamina D. Y en mi relación con el sol, pues no uso un protector específico, uso mis aceites y sólo uso el protector solar (por cierto, yo elijo uno físico) en momentos muy, muy puntuales; sobre todo cuando hago rutas de senderismo en verano y estas cosas, es decir, cuando no puedo evitar que el sol me dé de pleno y corro el riesgo de quemarme . Pero yo he establecido esta relación y el tipo de “protección” que usamos él y yo, teniendo en cuenta, mis exposiciones, mi tipo de piel, mi entorno y las épocas del año. Y además usando eso que llaman SENTIDO COMÚN.

  • Como habréis visto en su composición, la manteca de karité contiene una proporción de lípidos insaponificables superior a la de otras mantecas y aceites vegetales. Esta parte es muy interesante en los aceites vegetales, porque es la que les aporta actividad biológica. En el caso de la manteca de karité es la responsable de que tenga propiedades curativas para la piel; es decir que calme, que cicatrice, sea anti-inflamatoria y que regenere. Y es por esto por lo que el karité os da buen resultado cuando lo usáis en caso de eczemas, dermatitis, psoriasis, erupciones, quemaduras, etc. No es magia. Es la ciencia de la naturaleza

     

     

    ¡No! y aquí te dejo este artículo que os cuenta todo esto muy bien (aquí)

     

  • En ese mismo artículo podéis leer sobre un estudio que se realizó con unas ratitas (para que veáis que la industria de lo natural también se beneficia de los estudios independientes con animales) y en las que se evidenció sus propiedades anti-envejecimiento. La manteca de karité por lo visto, estimula la producción de colágeno y elastina; responsables estas de la firmeza y elasticidad de la piel. Y además es esa parte insaponificable de la que hablábamos antes, la que contiene a "l@s responsables" de que esto se produzca. Parte insaponificable que se elimina en el proceso de refinado por muy suave que sea este. Por eso, si quieres usar la manteca de karité como tratamiento anti-edad, ya sabes cual usar; pura y sin refinar. Y lo mismo si quieres usarla por sus propiedades curativas.

  • Contiene una buena proporción de vitamina E (ah, y también contiene A). Ya sabéis un antioxidante que combate los radicales libres y previene el envejecimiento celular prematuro. Ah, y estas también se encuentran en esa fracción insaponificable y son vitaminas liposolubles.

  • Además, es una manteca que se absorbe muy bien, la pueden utilizar todo tipo de pieles, no es comedogénica (ains, el tema den la comedogénia de los aceites vegetales, qué gra tema!) y con ella podemos crear un sinfín de recetas si la mezclamos con otros aceites vegetales, mantecas y ceras, aceites esenciales, etc. Es una maravilla y si hay que ponerle una pega quizás sería su aroma…es raruno. Es de esos olores que o lo amas o lo odias, no te deja indiferente. Yo cuando he tenido "churri" siempre ha sido motivo de discusión, pero es que si no quieres a mi Karité, no me quieres a mí.

Pues eso!

  •  

     

     

Como véis es un producto/ingrediente muy completo. Y como os he dicho antes, os subiré una entrada sobre el tema de su proceso de refinado y categorías que hay, cómo elegirla y cuando yo la elijo pura y sin refinar y cuando refinada. Y os daré recetitas y consejos.

 

Espero que esta entrada os haya gustado y sido útil. Ya sabéis que podéis enviar vuestras dudas y comentarios a info@nuriayuste.com o en mis redes sociales FACEBOOK / INSTAGRAM...

 

....y que muchas gracias por leerme y estar ahí.

Para agradecéroslo os dejo mi canción más súper favorita.

 

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