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¿Limpieza facial? Yo elijo la doble limpieza facial japonesa.

March 16, 2017

Un método que descubrí hace ya más de diez años y que no cambio por nada del mundo.

 

La limpieza, en este caso la facial, es uno de los 4 pilares de la #cosmeticareal ; limpieza, hidratación, protección y lo que yo llamo “suplementación” (por hacer un símil con el mundo de la nutrición y del deporte que como ya sabéis son dos de los pilares, entre otros muchos, de todo esto de la cosmética, la belleza, el equilibrio y el bienestar)

La limpieza es un paso que como ya sabéis, no nos debemos de saltar y mucho menos si nos solemos maquillar. 

 

Mi ritual para limpiar la piel de mi "caretillo" se basa en la doble facial japonesa. Ésta es uno de los pasos del SAHO, un ritual de belleza basado en la ceremonia de Té y que consiste en tres pasos; doble limpieza, doble hidratación y doble aplicación.


Y es que a las cosas importantes, hay que dedicarle su tiempo…

 

Sé que para esto de limpiarse la cara, al ser algo que normalmente hacemos a primera hora del día y última hora de la noche, buscamos algo rápido y efectivo. Pero para mí la limpieza y el cuidado de la piel es algo como el SAHO, un ritual en el que me dedico tiempo para mí y que hago de forma consciente y slow. 

Es algo que a primera hora me sirve para “despertar mis sentidos” y a última de la noche para “hacer un pequeño balance de mi día y desconectar”. Además no se tarda tanto tiempo.

 

Como su propio nombre indica es un método de limpieza que consta de dos pasos. En mi caso son estos;

 

1. Limpieza con una sustancia grasa, preferiblemente un aceite vegetal. Éste nos va a ayudar a eliminar restos de maquillaje y/o impurezas y suciedad de mayor tamaño (sudor, contaminación, etc…)

 

"En el momento de escribir esta entrada estoy usando aceite vegetal de sésamo bio. Un aceite que me gusta especialmente por su precio, su olor, su densidad y sus propiedades.

Lo aplico  y masajeo suavemente el rostro con movimientos circulares, incluyendo zona de contorno de ojos y pestañas. Luego lo retiro con suavemente usando una esponja o toalla húmeda y listo."

 

 

2. Limpieza con una sustancia acuosa/jabonosa, vamos, que me lavo la cara con agua y jabón. Aquí yo lo tengo claro, siempre uso jabones hechos por mí, sobreengrasados y adaptados a mi piel y a mis necesidades. Y con este paso limpiamos los restos de aceite usado previamente y la suciedad de menor tamaño.

 

"Ahora uso el gel neutro orgánico de Joli'Essence  al que a le añado aceite esencial de árbol de té bio (7 gotas) + aceite esencial de lavanda bio (9 gotas) a cada 100ml. Lavo el rostro y luego seco dando  toquecitos suaves, nunca arrastrando" 

 

Si leéis e investigáis por internet veréis que en esto de la limpieza facial se usan diferentes métodos basados en el uso de aceites; hay gente que en el paso uno emulsiona el aceite con agua (yo lo suelo hacer cuando me noto la piel muy deshidratada) y es así como se realiza el masaje, luego lo retira con un algodón o toalla y ya está. Otros, después del paso uno, directamente retiran el aceite con una toalla húmeda o con un hidrolato y no usan agua y jabón (yo también lo suelo hacer) E incluso encontraréis información sobre la doble limpieza japonesa y/o coreana en las que usan productos específicos y gamas de diferentes marcas tanto de cosmética convencional como cosmética natural y/o bio.

 

También comentaros que en muchas ocasiones prescindo del jabón y uso arcillas. Me encanta lavarme con arcillas; la cara, el cuerpo, el pelo...soy muy fan de las arcillas (ya os iré contando cositas) 

 

Resumiendo; lo importante es que vosotras elijáis lo que os funcione y con lo que os sintáis cómodas. Y como siempre os digo en los talleres, para eso nada como el método de “ensayo y error”. 

 

Cuando yo empecé con esta rutina, tenía todavía el problemilla de los dichosos granitos. A mis casi 30 años, después de medicarme con el roacutan a los 18, de cambiar mi alimentación e ir equilibrando mis hormonas…todavía la piel estaba algo “rebelde”, muy mejorada, ya que la alimentación fue clave, pero no estaba como yo sabía que podía estar.

Y al cambiar mis rutinas y productos cosméticos, el cambio se produjo. Yo empecé a limpiarme con aceite de oliva y un jabón de miel y propóleo, y como os digo, a lo largo de toda esta década no he cambiado.

 

Alterno los aceites vegetales; a veces sigo usando el de oliva, otras uso sésamo, a veces me hago mezclas de restos, pero siempre tiendo a usar el más barato o el que me sobre. Y también alterno los jabones. Como me los hago yo, me los personalizo y adapto usando aceites esenciales, aceites vegetales, productos de la colmena, arcillas, etc…a veces me los hago sólidos con la técnica de “Melt & Pour” usando una base orgánica y otras veces me hago jabones líquidos con bases de lavado neutras y sin jabón.

 

Como sé que esto de los aceites de limpieza y jabones es algo que os interesa y que me preguntáis mucho en los talleres, os iré subiendo recetas y propiedades, para que podáis tener opciones y así experimentar.

 

Así que no os perdáis mis publicaciones en Facebook y en Instagram.

 

Y para cualquier duda o consulta particular, me encuentras en info@nuriayuste.com

 

BESO-T!!!

 

 

 

 

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